Patas de pollo y la guerra comercial entre EE.UU. y China

Pocos occidentales, ni siquiera quienes regularmente comen pollo rustido o simplemente las alitas de KFC, son conscientes del mega-negocio que existe en el continente asiático – especialmente en China – con uno de los ‘elementos’ que aquí solemos desechar: las patas.

Sí, las patas de pollo no únicamente representan una actividad comercial de enorme envergadura, también están totalmente en el epicentro de la actual guerra comercial entre los Estados Unidos y China. Se trata básicamente de un producto que el consumidor occidental no quiere, pero que es una especialidad muy valorada en Oriente, preparada siguiendo un sinfín de recetas.

Siendo esta publicación el «Newsletter» de una empresa, tal vez aportar unos números nos dará algo de perspectiva: hasta el año 2015, EE.UU., de lejos el principal proveedor de patas de pollo, exportaba anualmente unos 400.000 toneladas a China.  ¡No de pollo, sino de patas de pollo! Un cálculo rápido indica que se trata de aproximadamente 50 contenedores al día…

La historia es un poco larga para el contexto de este Newsletter, pero tras el último brote de gripe aviar en EE.UU. en 2015, China cerró sus puertas a las exportaciones norteamericanas.  Desde entonces, otros países ya han vuelto a permitir productos de pollo de EE.UU., pero China no.  

Y ahora están las patas de pollo (no solamente este asunto, por supuesto) en la mesa de negociación entre ambos países.

Fuentes del sector en EE.UU. confían que, bajo el clima actual en el que se está buscando frenéticamente el fin de las ‘hostilidades’, habrá acuerdo en breve… que sin duda será negativo para los otros países que exportan patas de pollo a China (incluido España y Brasil, por ejemplo).

Fuente: www.AtlasObscura.com